lunes 7 de julio de 2008

Pizarro, culpable de cuenta corriente

Juzgado y condenado por el santo tribunal de la hiprogresía española, reo de su capital, comparece Manuel Pizarro; turolense de pro. Sus crímenes: tener un currículum indecentemente denso, una carrera profesional brillante; y un enorme patrimonio, fruto de su trabajo. Imperdonable, se mire como se mire, en un país de Dionis y Roldanes, de amigotes del cuento y de lo ajeno; donde la jarca se afana en “afanar”, y el de político es un traje con los bolsillos llenos y el corazón vacío.

¡Habrase visto! Tener dinero, y sin haberlo “distraído”… Poca vergüenza tienen quienes, como él, pudiendo vivir digna y holgadamente de su trabajo, llegan a la política a quitarle el pan al mendrugo de cuota. ¿Qué harían los Pepes Blanco, los Chávez, o las Magdalenas Álvarez si cundiese el ejemplo? ¿De qué vivirían los virtuosos del tocomocho?

No es de extrañar que hasta Felipe González, monarca del latrocinio en la España democrática, haya olvidado su olvido para olvidarse callar. Todos, desde Bono a De La Vega, de Pepe Blanco a Montilla, de Solbes a Zapatero; sin olvidar a Llamazares, distinguido inútil, o al difícilmente calificable Carod Rovira, han presentado cargos contra Pizarro: Es rico, dicen, y amigo de Aznar. También lo acusan de catalanófobo, por impedir la estafa de Gas Natural a los de accionistas de Endesa. La cosa es grave… y es que, con incorporaciones de esa talla, la política podría dejar de ser un buen oficio para quienes no tienen otro.

Por si esto fuera poco, los hay, además, que señalan al aragonés, en lugar de a España, en el Cui prodest del Gallardonicidio. Abel mató a Caín en plena lista y, si bien no pueden culpar a Pizarro por esa cuestión, sí lo consideran colaborador necesario.

Para terminar, y aún cuando la llegada de un experimentado gestor puede ser conveniente en una situación como la actual, en que la economía se desploma, sube el paro, y se dispara la inflación; no puedo sino sentir que por esta senda perdemos parte de nuestra identidad, y que este país, donde hasta el tonto del pueblo puede ocupar un ministerio (a los hechos me remito), podría dejar de ser apoteosis de la democracia y envidia de los tontos del mundo.



Publicado en Actualidad Almanzora, el 01 de febrero de 2008.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Estupendo. Cuesta leer algo así hoy día, pero tienes razón en todo lo que dices... en un país como España, tener éxito profesional es un delito (si no estás en el barco de los de siempre)Es la primera vez q te comento algo... y una de las primeras q te leo, pero ya te conocía... de referencias (preguntar por Lau, jeje).
Saludos!!